5 creencias sobre la VoIP que no son verdad

Álvaro Ibáñez
5 mitos de la VoIP que no son verdad

Las primeras demostraciones de transmisión de voz en paquetes digitales se realizaron en los tiempos de la ARPANET con lo que entonces se llamaban «paquetes de voz». Era 1971 y fue una idea de Danny Cohen como parte del primer simulador de vuelo que funcionó sobre la primitiva red. Después llegaría el protocolo IP y empezó a llamarse VozIP («Voice over IP», VoIP).

 

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Los primeros paquetes de software comerciales de VoIP no llegarían hasta la década de los 90: Speak Freely, Communique y VocalChat, entre otros. Alguno de ellos también incluía vídeo. Luego surgieron Skype, FaceTime y otras soluciones populares al alcance de todos los públicos.

Ahora bien, resulta curioso que, habiendo entrado ya en 2020 algunos de los mitos que rodean a la VoIP todavía persistan. Tal vez eran ciertos en sus orígenes, pero las cosas han cambiado mucho en estas décadas. Hagamos un rápido repaso a los cinco mitos más populares:

 

1.- La calidad de la voz no es buena

 

Hay quien todavía piensa que al realizar llamadas a través de VoIP, éstas suenan a lata, como si se estuviera transmitiendo a través de los cables y teléfonos de Alexander Graham Bell. Nada más lejos de la realidad. De hecho, es prácticamente al revés: la calidad de una conexión VoIP normal es comparable con la de una línea de teléfono fija doméstica. En las empresas la situación es incluso mejor: gracias a las líneas dedicadas y al hecho de que se puede monitorizar y gestionar mejor la calidad de servicio de datos se puede obtener una calidad máxima.

Con las líneas de comunicaciones a través de fibra, Wi-Fi, 4G y 5G que usamos hoy en día, y sin tantos tecnicismos, es fácil entender: si podemos estar disfrutando a la vez de una conexión a Internet para leer el correo mientras vemos una película de Netflix en imagen de alta calidad y con sonido Dolby y otra persona está escuchando Spotify en su habitación, es fácil entender que una conexión de voz «sólo audio» en un rango de frecuencias mucho más limitado no va a tener problemas de ruidos.

En cuanto a los cortes y caídas, son tan raros como que se nos caiga la conexión de Internet completamente. De hecho las empresas en las que esto es crítico suelen usar varias líneas como respaldo (backup) en caso de problemas, incluyendo comunicaciones móviles 4G/5G. Si por alguna razón la línea principal fallara, la VoIP se puede enrutar automáticamente por otras vías, sin que el servicio sufra una degradación que se note.

 

2.- Se puede hackear

 

Seamos realistas: casi cualquier sistema se puede hackear. Pero la VoIP no es especialmente vulnerable a los ataques maliciosos. De hecho, utiliza tantos o más estándares y protocolos de seguridad como el resto de comunicaciones, ya sea el correo electrónico o la transferencia de datos personales a través de una web. Si se siguen unas políticas de seguridad razonables con los usuarios, se utilizan los protocolos de cifrado de extremo a extremo y se monitorizan los potenciales problemas a modo de prevención, esto no tiene por qué ser un problema.

 

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3. La VoIP es sólo para las grandes empresas

 

Desde los primeros tiempos de la VoIP tanto las grandes empresas como los particulares han sido grandes entusiastas. Lo único que sucede es que su desarrollo ha seguido vías distintas: software orientado a la gestión de grandes instalaciones con centralitas y cientos de líneas por un lado (principalmente Asterisk), y apps sencillas y prácticas para los particulares (como Skype o Facetime). De hecho hoy en día es normal que las pymes de todos los tamaños hagan uso de la VoIP para ser más competitivas en costes y trabajar con más flexibilidad.

 

4.- No se puede conectar un fax

 

Aunque hablar de faxes en la era de las comunicaciones por Internet suena un poco vintage, es cierto que algunas empresas dependen de los tradicionales faxes para sus quehaceres diarios. Sin embargo, que se usen líneas de VoIP no significa que no se pueda usar un fax. Algunos sistemas permiten conectar las máquinas tradicionales (igual que permiten conectar teléfonos clásicos con adaptadores); otros reciben los fax y los entregan en formato PDF y los envían también PDF o JPEG.

 

5.- Se pierde la numeración tradicional

 

Lo que antiguamente era un trastorno –perder el número de voz de toda la vida– dejó de ser un problema cuando se reguló la portabilidad de números y líneas. Hoy en día basta solicitar la portabilidad para trasladar esos números de unos proveedores a otros, de modo que se pueden conservar sin mayores problemas, incluso si en el nuevo entorno se está utilizando VoIP.

 

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Sobre este Autor

Álvaro Ibáñez. Editor de Microsiervos, uno de los más conocidos blogs de divulgación sobre ciencia, tecnología e Internet en castellano. Participó en el nacimiento de proyectos españoles de internet como Ya.com/Jazztel y Terra/Telefónica.

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