Noticias falsas, uno de los mayores problemas a los que se enfrenta Internet

Jose Luis Gomez

Desde los albores de Internet, el desconocimiento o el exceso de confianza siempre ha alimentado una parte importante de las amenazas cibernéticas.

En muchas ocasiones, no son más que el resultado de extrapolar al medio digital los mismos engaños o estafas que se venían realizando desde hace décadas puerta por puerta o en los lugares más concurridos de nuestra geografía.

En otros casos, se hacen valer de medios técnicos para propiciar el engaño, de donde surgen técnicas como el phising, que consiste en hacer creer al usuario que está accediendo a un sitio web legítimo, normalmente su proveedor de correo electrónico, su banco o incluso una tienda online, que realmente no es lo que en apariencia pudiera parecer. Así, termina dando sus contraseñas o datos bancarios a un tercero desconocido que normalmente los empleará para cometer algún delito.

Pero en la actualidad, uno de los mayores problemas a los que se enfrenta Internet, y en concreto de las Redes Sociales, es la falta de veracidad y el negocio que se genera alrededor de las noticias falsas o fake news. Es un término que últimamente nos hemos hartado de escuchar en los medios de comunicación gracias, entre otros, al mismísimo Donald Trump. Las fake news han pasado de poblar las Redes Sociales a dar el salto a los telediarios, aunque sólo sea para hablar del fenómeno que supone.

 

Fake news en FacebookLas noticias falsas son un gran negocio

 

Por todos es sabido que los grandes negocios de Internet son los datos personales y la publicidad, y parece que ambos han ido a encontrarse en un sitio especialmente propicio: Facebook. En esta red social, al mismo tiempo, se nos puede mostrar publicidad y dar acceso a nuestros datos personales, y es por eso que está siendo el blanco de muchos portales especializados en noticias virales.

Lo que empezó siendo una nueva línea de negocio gracias a contenido muy fácil de consumir y compartir entre nuestros conocidos, normalmente con contenido insólito, de entretenimiento e incluso infantil, ha generado tal volumen de visitas que el único objetivo es atraer audiencia, sea de la manera que sea.

Estos portales empezaron a generar titulares llamativos y alarmantes, mucho más que el contenido real de lo que se estaba tratando. La técnica conocido como clickbaiting consiste precisamente en eso, mostrar un titular especialmente llamativo que luego puede no corresponder totalmente con el contenido de la noticia, o incluso ofrecer información incompleta, lo que genera en el usuario un gran interés.

Normalmente el usuario se siente decepcionado al no encontrar lo que busca, o ver que realmente no es lo que parecía en un principio. No obstante, para entonces ya se le ha mostrado la publicidad y, si se ha hecho bien, ya habrá compartido la noticia o habrá hecho clic en en algún enlace, por lo que el propietario de la web en cuestión ya habrá recibido un beneficio.
 

Facebook a la caza de las fake news

 
Noticias falsas en la campaña electoral de Alemania

Internet avanza muchas veces más rápido que quienes lo manejan, y en la gran mayoría de casos las soluciones que se proponen son reactivas ante un problema que ha alcanzado unas dimensiones que no se pueden tolerar.

El usuario legítimo de Facebook ve cómo su muro está invadido por noticias falsas. Ante esto, esta red social recientemente ha empezado a mostrar un decálogo para saber identificar noticias falsas que, en realidad, todo lo que hace es apelar al sentido común. Menciona, entre otras, sospechar de titulares en mayúsculas o con signos de admiración pero, especialmente, nos enseña a distinguir URLs de sitios legítimos y de otros que no lo son tanto.

Debemos confiar en noticias con fuentes conocidas, contrastadas y fiables, y desconfiar de noticias que no tienen un origen concreto. Por ejemplo, es habitual cada cierto tiempo ver que se anuncia que se ha descubierto un remedio contra el cáncer, pero sólo se anuncia en una edición digital de un periódico desconocido sin fuentes contrastables. Algo que, de ser cierto, abriría todos los telediarios del mundo,  pero no lo hace, porque sin duda es falso.

El problema se agrava todavía más cuando estas mismas plataformas se han dado cuenta de que no sólo pueden hacer creer al usuario medio que algo inexistente es cierto y generar unos ingresos por publicidad, si no que son capaces de crear opinión e involucrarse en temas políticos, lo cual empieza a tomar tintes todavía más turbios, si cabe. Es por eso que ahora Facebook y Google se apresuran a restringir este tipo de contenidos y tratar de acercar la objetividad a los más de 1200 millones de usuarios activos cada mes en Facebook o los más de 2000 millones de usuarios activos de Android. Se dan casos como el de las últimas elecciones alemanas, donde entre los 10 artículos más compartidos sobre Angela Merkel, 7 eran falsos, con los peligros que acarrea para una sociedad que se pueda formar una opinión política y decide su voto en función de informaciones de este tipo.

Estas prácticas abren otra puerta quizá más peligrosa, ya que la tarea de delimitar entre qué es información fraudulenta y qué es libertad de prensa y expresión puede ser un arma de doble filo para los usuarios que, a fin de cuentas, sólo quieren poder informarse de una manera fiable.
 

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Sobre este Autor

Ing. Telemática | CEO B2CODE | CTO Hialucic |

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