Privacidad en Facebook: las claves del escándalo de Cambridge Analytica

Jose Luis Gomez
Cambridge Analytica

Cuando nos hablan de proteger nuestra privacidad, pensamos en que nuestros datos no caigan en manos de alguna empresa para no ser el blanco de campañas publicitarias y llamadas a horas intempestivas tratando de vendernos algo que no necesitamos. Como de costumbre, la realidad deja muy atrás a todo lo que pudiéramos imaginar.

Preocupación por la privacidad en FacebookLas redes sociales se han convertido en un instrumento realmente beneficioso en muchos aspectos, pero muy peligroso en otros. Nuestros perfiles no dejan de ser extrapolaciones de nuestra vida real en formato digital o incluso una versión “mejorada” de nosotros mismos; de lo que realmente nos gustaría ser.

La mayoría de usuarios es receloso de su intimidad pero no sabe muy bien por qué y sobre todo no sabe muy bien cómo se ve amenazada. Y es que, en muchos casos no somos conscientes de lo que hacemos al otorgar ciertos permisos a una, en apariencia, inocente aplicación de Facebook que tiene una funcionalidad realmente trivial.

Campañas virales, fake news… El peligro de la privacidad en las redes sociales no reside en que alguna malvada empresa vaya a robar nuestras fotos para su beneficio. Aquí es donde entra en juego Cambridge Analytica y el escándalo que ha llevado a Mark Zuckerberg a declarar ante la corte de los Estados Unidos.
 

Así aplicó Cambridge Analytica la ciencia de datos a la política

 
Cambridge Analytica surge de la mano de Christopher Wylie, un analista de datos autodidacta que dejó el colegio muy temprano por sus problemas de hiperactividad y dislexia. Wylie resultó ser una mente privilegiada que poco después de abandonar el colegio comenzó a colaborar en el uso de datos para perfilar campañas políticas y optimizar las bases de datos de votantes.

Mientras Wylie colaboraba con un partido político, uno de sus miembros le puso en contacto con dos psicólogos del Psychometrics Centre de la Universidad de Cambridge que habían fundado la empresa SCL Election. Esta empresa acababa de predecir acertadamente mediante modelos psicológicos una gran pérdida de escaños, por lo que encontraron en Wylie un gran potencial para algo que ya habían probado: el uso de Facebook para, en primer lugar, obtener un perfil claro de la personalidad, hábitos e inclinaciones políticas del votante y, especialmente, ofrecer a ese tipo de persona exactamente lo que le podría influenciar a la hora de emitir su voto en las próximas elecciones. Así nació Cambridge Analytica.

A través de encuestas pagadas bajo el engaño de ofrecer un test de personalidad, y con la ayuda de la fuerte inversión de Robert Mercer, un acaudalado pionero de la Inteligencia Artificial con fuertes convicciones políticas, Cambridge Analytica obtuvo acceso a la actividad completa del perfil de Facebook de 320.000 personas. Debido a las políticas por defecto de Facebook la organización pudo obtener la misma información de toda la lista de amigos de Facebook de esos usuarios, que con más de 150 amigos de media, exponía los datos de entre 50 y 60 millones de personas en Facebook. En la prensa generalista se habla del “robo” de la información privada de esta gran cantidad de usuarios pero, realmente, no fue tal. Las políticas de privacidad que se aceptan al registrarse en Facebook y en las que nadie había reparado hasta el momento estaban así definidas.
 

Perfiles de Facebook como motor de la campaña electoral de EE.UU. de 2016

 
Fake news en FacebookEn primer lugar Cambridge Analytica obtuvo un perfil psicológico claro de cada persona. Posteriormente averiguó qué es lo que les motivaría a modificar su voto y posteriormente les ofreció exactamente eso y a cualquier precio, normalmente mediante rumores, noticias falsas y virales manipulados de todo tipo. Todo esto habría desembocado, presuntamente, en la sorprendente victoria de Trump en las pasadas elecciones a la presidencia de los Estados Unidos a finales de 2016.

Facebook ya fue advertida poco antes de las elecciones de estos usos ilícitos de su plataforma y empezó a tomar medidas para proteger las condiciones por defecto de la privacidad de los usuarios. No obstante, ha sido ahora, gracias a la confesión del propio Wylie, que ha saltado a la opinión pública y ha acabado con la icónica imagen de Zuckerberg declarando ante la corte estadounidense.

La comparecencia del fundador de Facebook provocó una imagen fiel del choque generacional que sufre la sociedad en general y este tipo de instituciones en particular. Durante gran parte de la declaración pudimos ver a Zuckerberg respondiendo a preguntas de abogados a los que Internet les parece un ente abstracto y extraño, tratando de explicar grosso modo qué es Internet y cómo funciona: qué son las cookies o las herramientas de análisis, cómo funciona la venta de publicidad en medios digitales… de tal forma que el fondo de la cuestión quedó ensombrecido.

De nuevo, pasará el tiempo, y el usuario medio, ese que ha visto sus datos privados filtrados y a quien han logrado modificar su voto, volverá a formar su opinión de este asunto como de cualquier otro leyendo sólo un par de titulares tergiversados de una supuesta noticia que ha aparecido en su muro de Facebook sin conocer realmente su origen ni cuestionar nada más. Hasta que no contemos con una educación digital al mismo nivel que en el resto de aspectos de nuestra vida, la rueda seguirá girando sin control.
 

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Sobre este Autor

Ing. Telemática | CEO B2CODE | CTO Hialucic |

1 Comentario

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  • Koldo Aingeru Marcos

    Lo de Cambridge Analytica es como en el relato de Asimov (menudo genio y adelantado a su tiempo) de “Sufragio Universal”: https://es.wikipedia.org/wiki/Sufragio_universal_(relato)

    Copypasta de la wikipedia:

    Las premisas son sencillas. En el futuro, la ciencia computacional podrá realizar importantes predicciones siempre que a los ordenadores se les suministren todos los datos necesarios. Así, en las elecciones presidenciales del 4 de noviembre de 2008, a Multivac sólo le hace falta indagar el parecer de una sola persona para deducir cuál sería el resultado si votase todo el pueblo.

    La máquina, que posee un control de casi toda la información del país a todos los niveles, solo necesita determinar “el factor humano” para realizar tal predicción. En una sesión de tres horas de duración entrevistará al votante determinado como representativo (no se trata de cualquier persona al azar) acerca de los más diversos temas para ponderar este factor.

    Koldo Aingeru Marcos 7 meses ago Reply


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