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Lo que solemos llamar Industria 4.0 es la evolución lógica de tres revoluciones anteriores a lo largo de la historia: la revolución industrial, la de los medios de producción en masa y la de más reciente de la informática y los automatismos. El caso es que para muchas empresas de todos los tamaños basar su estrategia en esta fórmula, en los datos interconectados, los robots y la inteligencia artificial será algo clave para su supervivencia, ya sea como parte principal del negocio o por formar ellas mismas parte de un proceso industrial más grande.
En la filosofía de la industria 4.0 nada funciona como un sistema completamente autónomo y la capacidad de adaptación y cambio son claves. El propio nuevo proceso industrial exige pasar de lo digital a lo físico y nuevamente a lo digital en muchos momentos, algo impensable hace unos años. Algunos ejemplos pueden ayudar a entenderlo:
Cualquier acercamiento a lo que sucede en la industria 4.0 deja ver algo que siempre ha estado ahí pero ahora resulta superlativo: una gran cantidad de datos para procesar. Y es que cada uno de los componentes de estos procesos es capaz de absorber y generar cantidades ingentes de datos, en ocasiones incluso cientos de veces por segundo. Hablamos de:
Además de las propias fábricas y grandes empresas las pymes que colaboran con ellas deben ser capaces de integrarse en ese flujo de datos de forma ágil y eficiente. Es normal que una gran empresa exija a una flota de vehículos de mensajería saber dónde están los envíos en tiempo real; si una empresa farmacéutica contrata un almacén puede requerir datos de los sensores de temperatura. Y una franquicia con una tienda en la calle tendrá que estar conectada y comunicar lo que vende minuto a minuto para poder reponer sus productos de manera adecuada.
Aunque cada industria es distinta, para todas ellas las comunicaciones y el almacenamiento de los datos es hoy en día un factor clave: que sean rápidas, que sean seguras y que estén siempre disponibles. En este sentido, tecnologías como la nube (cloud) o las comunicaciones a prueba de fallos (4G/5G como respaldo de la fibra óptica) son fundamentales en muchas ocasiones.
Muchos son los factores que pueden influir en la supervivencia de las pequeñas empresas a la hora de adaptarse a la Industria 4.0. Estas serían algunas de las sugerencias si hubiera que hacer un listado de acciones de cara a saltar a la Industria 4.0, ya sea como protagonista o como empresa proveedora complementaria en procesos más grandes:
Cada una de estas acciones daría para un artículo en sí misma, pero como ideas genéricas transmiten la idea general. La cada vez más reiterada transformación digital, simplificación y automatización tienen que ver con el fin del papel y la burocracia interna (y a veces externa); las importantes métricas con las que tomar decisiones requieren revisar la inteligencia del negocio y los diversos procesos del día a día; y la investigación y renovación llevan a entender que tecnologías tan transformadoras como ha sido la nube son piezas clave. Todas son formas de avanzar en esos pasos revolucionarios que nos han llevado de los telares y las máquinas de vapor al mundo digital que ahora conocemos.
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