Monitorizar una red MPLS no es algo trivial, ya que debes analizar el trafico en…
Las redes corporativas han cambiado más en los últimos cinco años que en los quince anteriores. Las empresas han dejado de ser un edificio con un servidor en el sótano y unas cuantas sedes conectadas. Hoy son ecosistemas distribuidos: oficinas, almacenes, trabajadores en remoto, aplicaciones en la nube, proveedores con acceso a sistemas internos, dispositivos IoT… Todo conectado, todo interdependiente.
En ese contexto, la red corporativa no puede ser una pieza más del puzzle: tiene que ser el tejido que mantiene todo eso unido de forma segura, fiable y gestionable y así es como lo abordamos en Sarenet.
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Antes de proponer ninguna tecnología, lo primero es entender cómo funciona tu empresa. Cuántas sedes tienes y cómo se relacionan entre ellas. Qué aplicaciones son críticas y cuáles toleran mejor una interrupción. Si tienes servicios en cloud. Qué volumen de trabajo remoto hay. Y cuál es tu nivel de tolerancia real al riesgo —no el declarado en una política, sino el real, el que determina cuánto te puede costar una hora de caída.
Desde ese primer momento asignamos un responsable de proyecto que será tu interlocutor técnico directo durante todo el proceso. No un comercial, no un soporte genérico: alguien que conoce tu red, la diseña y sabe exactamente qué hay en cada delegación.
MPLS sigue siendo la opción más sólida para organizaciones que necesitan conectividad privada de alta calidad, latencia predecible y control total sobre cómo circula el tráfico entre sedes. Los entornos industriales, los sectores regulados, las empresas con tráfico de voz o videoconferencia intensivo, o las que simplemente no pueden permitirse que su red dependa de la calidad variable de internet público —para todos ellos MPLS sigue siendo la base más fiable.
Lo que ha cambiado es que MPLS ya no se diseña como una solución aislada. Se integra con otras capas: SD-WAN, SASE, conectividad cloud directa, para construir una arquitectura completa que saca lo mejor de cada tecnología.
Donde MPLS aporta fiabilidad y calidad garantizada, SD-WAN aporta inteligencia y flexibilidad. La diferencia fundamental es que SD-WAN gestiona el tráfico de forma dinámica: puede enrutar cada tipo de tráfico por el enlace más adecuado en cada momento, combinar múltiples conexiones: fibra, 4G/5G, radioenlace, internet público… y priorizar lo crítico de forma automática.
En la práctica esto significa que una sede puede tener un enlace MPLS donde SD-WAN decide en tiempo real qué va por dónde. Si el enlace principal cae, el failover es automático e imperceptible para el usuario. Y todo se gestiona centralizadamente desde un panel único, sin tener que tocar la configuraciones independientes.
Para organizaciones con muchas sedes, equipos de IT reducidos o una infraestructura que cambia con frecuencia —nuevas sedes, cierres, reorganizaciones—, SD-WAN supone un cambio de escala operativa muy significativo.
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Hasta hace poco, la seguridad de la red y la conectividad eran dos capas separadas. El tráfico llegaba a un firewall centralizado, se inspeccionaba, y luego se distribuía. Eso funcionaba cuando todo pasaba por la sede central. Hoy, con aplicaciones SaaS, usuarios remotos y servicios cloud, ese modelo crea cuellos de botella y puntos ciegos.
SASE (Secure Access Service Edge) rompe esa lógica: integra las funciones de seguridad —inspección de tráfico, prevención de amenazas, control de acceso, Zero Trust Network Access— directamente sobre la capa de red, distribuida en la nube. El resultado es que el tráfico se inspecciona y protege en el punto más cercano al usuario o la sede, sin necesidad de backhaul hacia un centro de datos central.
Para empresas con trabajadores remotos habituales, con muchas sedes pequeñas o con uso intensivo de SaaS, SASE reduce latencia, simplifica la arquitectura y mejora la seguridad al mismo tiempo.
Uno de los cambios más importantes en la forma de diseñar redes corporativas en los últimos años es la adopción de la arquitectura Zero Trust. La idea de fondo es sencilla pero tiene implicaciones profundas: ningún dispositivo, usuario ni sistema tiene acceso garantizado por el simple hecho de estar «dentro» de la red. Cada acceso se verifica, y cada comunicación se evalúa.
En una red bien diseñada con Zero Trust, si un atacante compromete un equipo de una sede, no puede moverse libremente al resto de la infraestructura. Los accesos están segmentados y las comunicaciones entre zonas son explícitamente autorizadas.
Esto no es incompatible con MPLS ni con SD-WAN: es una capa que se añade sobre ellas, que define las políticas de acceso y segmentación. Y en la práctica se traduce en que configuramos exactamente qué puede hablar con qué, desde dónde, y bajo qué condiciones.
Un principio básico que muchas organizaciones todavía no aplican bien es que no todos los sistemas necesitan el mismo nivel de acceso entre sí ni el mismo nivel de exposición. Los servidores de producción no deberían estar en la misma zona de red que los equipos de administración o los dispositivos IoT. El tráfico de TPVs no debería poder alcanzar los sistemas de RRHH.
La segmentación avanzada divide la red en zonas con accesos controlados y políticas diferenciadas. Cuando diseñamos la red de una empresa, definimos esas zonas desde el principio, no como un parche añadido después, configuramos las VLANs y las políticas de tráfico entre ellas, y nos aseguramos de que cada zona tiene exactamente el nivel de protección que necesita.
El beneficio más directo es la contención: si algo falla o se compromete en una zona, el daño no se propaga al resto. Y en un entorno donde el ransomware puede expandirse lateralmente por toda la red, esa contención puede ser la diferencia entre un incidente manejable y una crisis total.
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Hoy la mayoría de las organizaciones tienen datos y aplicaciones distribuidos entre infraestructura propia y cloud. Por eso la red corporativa tiene que conectar todo eso de forma eficiente y segura.
Para las integraciones con cloud público, ofrecemos conexión directa a través de plataformas de interconexión como Interxion lo que permite acceder a AWS, Azure u Oracle sin que el tráfico pase por internet público. El resultado es menor latencia, mayor seguridad y un rendimiento mucho más predecible que con una conexión VPN convencional.
Y para los entornos híbridos —donde parte de la infraestructura está en CPD propio o en nuestros Data Centers en Barcelona, Bilbao y Madrid—, integramos esos recursos dentro de la misma arquitectura de red, con las mismas políticas de segmentación y acceso que el resto. Sin islas, sin soluciones parcheadas: una red unificada que cubre toda la infraestructura.
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La disponibilidad real no se consigue solo con buena tecnología: se consigue con redundancia bien diseñada y monitorización proactiva.
Para cada sede, recomendamos al menos dos accesos con tecnologías y operadores diferentes —por ejemplo, fibra FTTH con respaldo 4G/5G automático—, de forma que si uno falla, la conmutación es transparente y automática. Sin que nadie tenga que intervenir, sin que los usuarios de esa sede noten nada.
Todos los enlaces están monitorizados de forma permanente. Si algo falla, lo sabemos antes de que nos llames: se activa el respaldo, abrimos el parte de incidencia y trabajamos para restaurar el servicio principal lo antes posible.
Una de las preguntas que más nos hacen las organizaciones con redes distribuidas grandes es cómo se gestiona todo eso sin necesitar un equipo de IT descomunal. La respuesta es automatización y centralización.
Esto no solo reduce la carga operativa: también reduce el riesgo de errores de configuración, que son uno de los vectores de vulnerabilidad más habituales en redes complejas.
La voz sigue siendo parte de la infraestructura de red, y tiene requerimientos específicos: necesita ancho de banda reservado, baja latencia y gestión de QoS para garantizar calidad de audio. Algo que hay que planificar desde el diseño de la red, no añadir después.
Integramos centralita virtual y telefonía móvil directamente en la arquitectura de red, con rangos de red diferenciados y QoS configurado para que las llamadas siempre tengan prioridad sobre el tráfico menos crítico. Y para los equipos que trabajan en movilidad, la integración de SIMs con APN privado dentro de la red corporativa garantiza acceso seguro a los sistemas internos sin necesidad de levantar VPNs adicionales.
Lo que buscamos no es vender tecnología por vender tecnología. Es que tu red sea un activo estratégico para tu negocio: que la exprimas cuando funciona bien, que te avise antes de que algo falle, y que pueda crecer y adaptarse cuando tu empresa cambie.
Cada proyecto es diferente. Hay empresas donde MPLS puro sigue siendo la respuesta correcta. Hay otras donde SD-WAN con SASE es lo que tiene sentido desde el primer día. Y hay muchas donde la solución óptima es una combinación de varias capas, diseñada específicamente para su estructura y sus necesidades.
Lo que no cambia es el proceso: estudio previo serio, diseño a medida, despliegue acompañado y soporte continuo con alguien que conoce tu red de primera mano.
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